Mostrando las entradas con la etiqueta ahora. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta ahora. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de febrero de 2016

Emerge la vida: ahora.




"Momento tras momento todo el mundo emerge de la nada. Esta es la verdadera alegría de la vida"


S. Suzuki


La verdadera alegría de la vida se centra en dos realidades profundamente unidas: el ahora y la gratuidad.
En este momento la existencia te está siendo regalada. Todo en este preciso instante está siendo engendrado.
¡Toma conciencia de esto!

En la tradición cristiana se expresó todo esto como "creación continua": la creación no tiene nada que ver con el tiempo y el espacio y tampoco con el concepto de "fabricación". Dios está siendo ahora y todo está siendo engendrado en este momento. En este momento Dios se engendra a sí mismo hacia afuera y se expresa en todo lo que experimentamos, interior y exteriormente.

Cada pequeño detalle, cada destello de luz, cada movimiento del alma, cada susurro y cada mirada, cada respiro y cada sonrisa, todo lo que oigo, veo y siento, todo lo que percibo, sueño e imagino: se está engendrado ahora en el seno de la divinidad como regalo de amor.

Siente la vida. Palpita con la vida. Vive con intensidad cada respiro. Toca la raíz de la vida sin miedo. Dios se está dando el ser para ti, en ti, contigo. 

martes, 6 de octubre de 2015

Templo de fuego

"¿No es hora acaso de convertir tu corazón en un templo de fuego?"

Rumi




¿Cómo se convierte un corazón en un templo de fuego?
O, dicho de otra manera, ¿cómo nos convertimos en amor ardiente?
En realidad, lo que nos puede parecer una hazaña para pocos elegidos, es lo que somos. 
Somos amor y somos fuego; porque somos puro don, vida divina en un viaje humano.
Descubrirlo y vivirse desde ahí tiene que ser nuestro incesante esfuerzo y nuestra búsqueda. Una búsqueda ya acabada al comenzarla pero igualmente necesaria.

No se convierte un corazón en templo de fuego a través de las prácticas de las virtudes o de esfuerzos morales: esto sólo nos conduce a una tensión continua, al fracaso y la decepción y, en caso de lograr algo, a un terrible orgullo.
Porque todo esto nos distrae de lo único esencial y lo único existente: la gratuitad. 
Descubierta nuestra identidad de fuego nuestra vida exterior y concreta se amoldará con fluidez - a veces con esfuerzo y dolor también - a lo que somos.
Templo de fuego no significa hacer cosas grandes y extraordinarias. Un templo de fuego no las necesita.
Es más simple (y más peligroso) hacer milagros que barrer el patio con todo tu ser.
Por eso convertir el corazón en un templo de fuego es salir de la mediocridad: como dice la palabra, salir de "vivir las cosas a medias" para vivir cada cosa con totalidad.
Templo de fuego es vivir cada instante, por insignificante que parezca, con totalidad y desapego: estar completamente en lo que se está haciendo y el instante después dejarlo ir.

¿No es hora acaso?
Templo de fuego es vivir aquí y ahora.
Ahora mismo, tu que lees, eres templo de fuego.
No pierdas tiempo; el tiempo es ilusión.
Ahora es el momento, porque solo el Ahora Es.
El Ahora es Templo de fuego: metete en él.
Abre tus ojos, date cuenta, agradeces y vives a partir de Eso.


jueves, 23 de julio de 2015

Danza en el vacío/2

"Hay cuatro palabras que transmiten el secreto del arte de vivir, el secreto de todo éxito y felicidad: Uno Con La Vida. Ser uno con la vida es ser uno con el Ahora. Entonces te das cuenta de que tú no vives tu vida, sino que la vida te vive a ti. La vida es el bailarín y tú eres el baile" 

E. Tolle




Ayer comentábamos de la importancia y belleza de aprender a danzar en el vacío, a vivir la vida con ligereza, soltura, armonía. La vida es una danza maravillosa: acepta su invitación a bailar. 

Hoy damos un paso más aprovechando las sabias palabras de Tolle. "Uno Con la Vida": la primera importante afirmación. La vida no es algo que sucede mientras yo hago otra cosa: soy y somos parte de la Vida. Solo hay Una Vida: tan obvio como olvidado. Vivir es entonces aprender a ser Uno con la Vida. Y la Vida ocurre sólo y únicamente Ahora. 

En segundo lugar subrayo la última frase: "la vida es el bailarín y tú eres el baile". Seguimos danzando. En efecto, en nuestro desarrollo humano-espiritual, nos vamos dando cuenta de que en realidad quién danza es Dios y nosotros somos su hermosa danza. En realidad no vivimos la Vida: somos vividos por Dios. Dios nos vive. Dios quiere experimentarse, manifestarse y expresarse en nuestra aventura humana. Experiencia maravillosa para quién se abre a la música, para quién descubre el secreto de la Vida Una. Animemonos con todo entusiasmo. Danzamos juntos al ritmo de Dios. 

Etiquetas