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jueves, 7 de julio de 2016

La nonna



La "nonna", como muchos saben, es la abuela. Es interesante que esta palabra italiana se escapó de los límites geograficos y es usada en otros paises latinos. En Uruguay no es raro oír o leer "nonna" aunque a veces, tipico error de los no italianos, con una n sola: "nona".
Tal vez por su sonido y su dulce fonetica la palabra nonna nos acompaña con ternura. Y no solo la palabra.

En esta tierra me queda una sola nonna, la de la foto. Se llama Ottavia y es la mamá de mi papá. El 9 de setiembre cumplirá 95 años.
Me gustó esta foto sonriente de mi abuela. Es una foto de hace solo unos días. Una foto que me impulsó a escribir esta reflexión en homenaje a mis abuelos y a todos los abuelos.

¿Se puede sonreír cuando la vida se está terminando?
Aunque mi abuela parece no tener apuro en morir todos nos damos cuenta que cada amanecer es un regalo inesperado. Reconocerlo desde ya, cuando todavía estamos jóvenes y en salud, es muy sabio.
"Morir antes de morir" recita un conocido refrán espiritual. No para ponernos tristes, justamente lo contrario: para vivir en plenitud. Amamos tanto la vida que no tememos la muerte. Amamos tanto la vida que sabemos que la misma muerte muere en la vida. "Morir antes de morir" nos invita y nos ayuda a vivir desapegados, disfrutando en plenitud de cada instante de la vida, sabiendo que pasará. Toda manifestación de la Vida pasará: hay que echar raíces en lo eterno desde ya. Echar raíces en la sonrisa eterna. 

¿Se puede sonreír cuando las fuerzas nos abandonan y comenzamos a depender de los demás?

La nonna me confirma que sí, se puede. Se puede sonreír porque se vivió con totalidad y entrega y porque se vive el momento presente.
Tantas cosas me enseñó la nonna: a lavarme las manos y los pies, a condimentar una ensalada, a lavar la ropa a mano, a cantar en las dificultades. Y a través de estas cosas me enseñó la cercanía de Dios. En su fe simple y tradicional me reveló una Presencia.

Cada cual tiene su experiencia y su vivencia de los abuelos. Muchas veces el dolor y la soledad entristece la vejez de nuestros abuelos... por eso que hay que aprender antes el arte de envejecer y morir en el Amor. Para una vejez sonriente. 

Sería bueno agradecer y aprender de los abuelos. La vejez encierra mucha sabiduría que sería bueno escuchar y acompañar.
Para vivir con radicalidad y con una sonrisa este único momento: podría ser el último. 
Gracias nonna. Gracias a todos los abuelos.





sábado, 21 de noviembre de 2015

Lamentable viajero

"Mientras no sepas
cómo morir y volver a vivir,
no serás más que un lamentable viajero
en esta oscura tierra"


Goethe




Goethe otra vez nos aporta una luz para nuestro caminar diario y para leer con sabiduría los acontecimientos humanos, personales y cósmicos.

El verso del poeta suena medio triste: "lamentable viajero", "oscura tierra". El ser humano en su caminar parece necesitar de la tristeza y de la angustia para despertar del sueño del egoísmo. 
El dolor es un maestro admirable e implacable. Su función es despertarnos a nuestro verdadero ser.
Cuanta gente anda triste, inutilmente triste, por el viaje hermoso de la vida.
Cuantos no logran sonreír frente a la belleza infinita de lo cotidiano.
¿Por qué? ¿Por qué?

La respuesta es a la vez simple, profunda, terrible: ¡no queremos morir! El miedo, el único miedo que vale la pena nombrar: el miedo a la muerte. Este miedo es una ilusión de nuestro ego, nuestro yo superficial. Nos hace buscar la felicidad en cosas, en éxitos, en aplastar al otro, en hacer carrera. Esfuerzos inútiles, querido viajero.
Hay que morir y volver a vivir. Esto Jesús lo enseño con cada respiro de su vida. Antes Buda enseño lo mismo. Jesús lo dejó plasmado en la Cruz y en el sepulcro vacío.

Aprender a morir es el arte del vivir. No hay cortada o escapatoria en este camino. Aprender a morir es dejar pasar todo lo que no soy, todo lo que es pasajero, para centrarnos en lo eterno. Dejando morir lo falso aparece lo verdadero; dejando morir lo que no somos, aparece lo que somos: volvemos a vivir. Nos encontramos por fin con la Vida Una que no pasa, porque no nació y no puede morir.




"Mientras no sepas 
cómo morir y volver a vivir, 
no serás más que un lamentable viajero 
en esta oscura tierra" 


Tenemos la posibilidad de aprender a morir todos los días: dejando de querer tener siempre la razón, dejando de querer controlar y manipular la vida, dejando ir lo que se va y recibiendo lo que viene, amando sin esperar nada. 


Todavía veo tanta gente que camina por el mundo con su mochila cargada, siempre corriendo, acumulando, aplastando. Resuena el reproche de Jesús al hombre acumulador de trigo del evangelio: “Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?” (Lc 12, 21). 

Son "lamentables viajeros" que hace de esta hermosa tierra una "oscura tierra". 

Quiero aprender a morir, quiero que vos aprenda. Para volver a vivir y pasar por el mundo como un viajero enamorado, haciendo de la tierra un jardín floreciendo. 

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