miércoles, 11 de abril de 2018

Por el sendero de la noche...




No se puede llegar al alba
sino por el sendero de la noche
Khalil Gibran


El gran poeta libanés Gibran (1883-1931) autor del famoso libro “El Profeta” nos regala una de sus intuiciones:

No se puede llegar al alba
sino por el sendero de la noche

El sendero de la noche tiene que ser recorrido
por cada ser viviente.
La noche, oscura y bendita, tiene sus secretos
que la luz del día no conoce.

El sendero de la noche es “tu sendero”:
único, original y maravilloso.
Es el sendero donde, de repente, te encuentras perdido
y los miedos te acechan como fantasmas.

Es la noche de tus cansancios,
la noche del dolor: físico, emocional o moral.
Caminando por el oscuro sendero
se puede tropezar
y hasta se oye un grito: ¿dónde está el Amor?

Silencio y soledad acompañan el sendero.
Se camina, parece sin rumbo,
mientras la noche te construye.

El anhelo del alba nos ilumina
y caminamos en la luz que siempre fue.

Dichosa alba,
que solo se descubre
por el sendero de la noche.

Dichosa alba,
que desde el revés de la historia
siempre atrae y nutre a sus hijos.

Bendita la noche y bendito el sendero
por donde el alba se vislumbra y se encarna.
Y todo despierta sereno
mientras la belleza toma su forma y su color.

Despierta el mundo y cada carne
y el silencio se convierte en profecía,
gracias a la noche.

Amar la noche y amar el sendero,
desde el alba que nos sostiene y engendra,
luz que surge desde adentro
futuro aconteciendo y regalado.

Noche y alba, sendero y meta:
única cuerda que la Vida sabe tocar.



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