martes, 19 de diciembre de 2017

¡Feliz Navidad!

(Mosaico hecho con los niños de la catequesis y la comunidad parroquial)


Quiero escapar de las luces
y vivir la Navidad.
Escapar del ruido
y sentarme cerca del niño Dios.
Para vivir la Navidad.
En la noche silenciosa
todo acontece
y sigue aconteciendo.
Viviendo la Navidad.
Dios calla sereno
en los brazos de María,
y en el silencio de un Dios
todo está dicho.

¿Cómo vivir la Navidad?
¿Cómo desear una Feliz Navidad a toda la gente que conozco, tantos amigos y hermanos que la vida me regaló?
¿Cómo llegar a todos?

Las respuestas surgieron después de mi meditación diaria: con silencio y poesía.
Me gustaría poder abrazar a cada uno, compartir la mesa con cada uno, brindar con cada uno. Me gustaría poder mirar a cada uno a los ojos y decirle: “Eres el amor, todo está bien. Estoy contigo”.
No puedo hacerlo materialmente, lo hago a través del silencio y esta poesía que les regalo, como presente navideño.
¿Cómo vivir esta Navidad? Esta única Navidad ya cercana. No sabremos si viviremos otras.
El peligro de la rutina y la superficialidad nos persiguen a cada paso. Salir de lo rutinario y lo superficial es ir contracorriente en una sociedad empastada de pan dulces y turrones, de alcohol y ruido, de fiestas y turismo.

¿Cómo vivir esta Navidad para reencontrarnos con nosotros mismos, con Dios y con los demás?

Sugiero y comparto unas simples pistas.
·      Agarra a un niño Jesús o un pesebrito pequeño. Siéntate en silencio y contempla. No pienses: solo contempla en silencio. No digas nada, no pidas nada, no hagas propósitos: solo contempla en silencio. Media hora mínimo.
·      Invita a cenar el 24 de noche o almorzar el 25 a mediodía una persona que pasará sola: un enfermo, un anciano, un pobre. Contempla su mirada, escúchalo. Intenta ver en el/ella el Dios que nadie ve.
·      Visita a un enfermo en el hospital. Llévale flores, una tarjetita, un niño Jesús. No comida. La mayoría de la gente necesita más flores y sonrisas que comida. Recordamos a Confucio: “¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.
·      Tomate un tiempo de meditación caminando por la naturaleza. Elige lo que más te inspira y te gusta. Camina despacio, respira, sonríe. Contempla con atención los detalles que te atrapan: Dios te está hablando en eso. Y todo eso es Navidad: tu caminar, tu respirar, tu contemplar.
·      Llama a esta persona que no te cae muy bien, que te hizo algún daño, que te molesta. Deséale una feliz Navidad. Si no logras llamarla deséale felicidad y paz desde tu corazón. Envíale tu amor secretamente.
·      Saca de tu ropero lo que no usas, lo superfluo. Dónalo.
·      Apaga la tele. Desenchufa la tele. Guárdala en el galpón hasta el 26. A menudo el crecimiento espiritual y la paz del corazón son inversamente proporcionales al uso de la televisión.
·      Ordena tu casa, tu cuarto. Pinta si puedes. Renueva, crea armonía. Deja un espacio sagrado con una imagen o un objeto que te ayuden a centrarte y volver a ti mismo y a Dios.

Podes seguir todas estas pistas o solo algunas o solo una… escucha tu corazón y sé honesto con tu anhelo interior.
Feliz Navidad así. Agradecido por tu que me lees y por los que no me leen. Agradecido por el don de la amistad, de la familia y la ternura.

Ya no escribiré más augurios, ya hablé demasiado y tengo que volver a sentarme cerca del niño. Estarás presente en mi corazón y mi respirar en la Nochebuena, la noche donde la ternura se hizo rostros y sonrisas.

Feliz Navidad, desde el Amor y el Silencio. Ahí y solo ahí nos encontramos verdaderamente.



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