lunes, 25 de diciembre de 2017

Mosaico, Navidad y comunidad


Más de 200 personas participaron de la Misa de Nochebuena y de la bendición e inauguración del Mosaico. Fue muy emotivo... y el corazón no tiene palabras para tanta belleza y tanto agradecimiento: Mosaico, Navidad, Comunidad. Tres realidades, una sola. Gracias a todos y cada uno. Somos comunidad, somos familia, somos Navidad.
Les comparto la explicación del Mosaico.



Mosaico parroquial 2017 “Sagrada familia”

Un mosaico es una obra artística que tiene mucha fuerza simbólica. El ser humano vive de símbolos y los símbolos ayudan a comprender, crecer, vivir.
Nuestro mosaico fue una obra colectiva: todos aportaron algo (cerámicas, trabajo, tiempo, ideas, cercanía, apoyo…).
Es un símbolo de la nueva humanidad: trabajamos juntos sin distinciones de sexo, roles, edades. Hombres y mujeres, niños, jóvenes, adultos, ancianos. Cada cual aportó su capacidad y originalidad: ¡maravilloso!
El mosaico está formado por muchas piecitas: cada piecita por sí sola no forma el mosaico y no tiene sentido. Cada piecita asume su plenitud y significado en el conjunto. Así es la vida: asume su significado en la totalidad. La parte tiene sentido como “parte del Todo”. Nuestra pequeña existencia asume su plenitud en el proyecto universal e integral de Dios.
La imagen
El mosaico representa la familia de María, José y Jesús.
Estamos invitados a mirar hacia arriba, donde aparece una Gran Mano. La gran mano de Dios Padre, mano que engendra, cuida, sostiene. No vemos el rostro: Dios permanece Misterio y un Misterio que hay que respetar. Un Misterio que pide simplemente apertura y disponibilidad. La gran mano – materna y paterna – de Dios regala el Espíritu: la llama. La llama de fuego expresa el Espíritu de Dios que fecunda a María y fecunda toda la realidad. El Espíritu de Dios es el Amor creador, Amor que continuamente nos crea y nos sostiene.
Este Espíritu se posa delicadamente sobre María de Nazaret. María recibe el Espíritu y engendra a Jesús. Cuando estamos abiertos al Espíritu también nosotros engendramos a Cristo para la humanidad.
María sostiene al niño, como nos sostiene a nosotros con su amor materno y su ternura. El niño Jesús se agarra al manto de la madre con la mano izquierda: todos necesitamos agarrarnos a un amor fiel. En su mano derecha el niño sostiene un rollo: el rollo de la Palabra. Jesucristo es la Palabra de Dios. Dios es un Dios silencioso y lo único que dijo y dice es: Jesucristo. En Cristo tenemos todo.
María y Jesús nos miran: amar es contemplar al otro sin juzgarlo. Una mirada limpia y transparente. José mira hacia sus amores: María y José. Nos invita a hacer lo mismo: volver continuamente nuestra mirada hacia María y Jesús.
Los tres personajes del mosaico tienen ojos y orejas grandes (las orejas se notan poco) y boca chiquita: invitación al silencio y a la escucha. La experiencia de Dios pasa por la receptividad silenciosa y amorosa.
Los colores también nos iluminan. El dorado simboliza la divinidad, así como el rojo. Rojo que vemos presente especialmente en la llamita y en la cabeza del niño Jesús. El blanco expresa la pureza de la disponibilidad al proyecto de Dios: lo vemos alrededor de los rostros de María y José. El azul simboliza la humanidad: María y Jesús plenamente humanos nos acompañan en nuestra aventura muy humana también. La humanidad viene revestida por el rojo del Espíritu: humanidad y divinidad son las dos dimensiones que conforman la realidad.
José sostiene un bastón con tres hojitas verdes: Jesús es descendiente del rey David, de cuyo tronco brota un retoño nuevo según la profecía de Isaías:  Saldrá una rama del tronco de Jesé y un retoño brotará de sus raíces” (Is 11, 1). Jesús de Nazaret es este retoño nuevo que brota del tronco de Israel. (Jesé es el padre del rey David).
Jesús de Nazaret se inserta en pleno en la historia humana: es el Misterio de la encarnación.
El vestido ocre de José indica su humildad, su vocación de servicio sin falsas apariencias. También puede indicar su humilde trabajo de carpintero. El trabajo como vocación y como misión dignifica al ser humano.
José tiene una capa verde: símbolo de vida nueva y de la esperanza que el Mesías trae a la humanidad.


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