domingo, 24 de enero de 2016

Lucas 1, 1-4. 4, 14-21.



Lucas nos presenta hoy su vocación de evangelista y la vocación de Jesús. Relato de vocaciones.
Lucas quiere hacer un "relato ordenado" del acontecimiento Jesús de Nazaret: subraya dos veces esta importancia del orden.

Nos podemos preguntar: ¿nuestra vida es ordenada? ¿Puedo hacer un relato ordenado de mi vida?
Cada tanto es muy importante poner orden en la vida y ordenar los hilos de nuestra existencia; nos daremos cuenta que hay un solo y maravilloso hilo y una sola y maravillosa historia: la de Dios.

Profundicemos en algunos puntos sobre la vocación de Jesús:


1) Jesús lee su vocación a partir de Isaías. Cada vida y cada vocación no nace de manera aislada, sino en un contexto y gracias a la comunión. Todo lo que nos pasa, cada encuentro, cada acontecimiento tiene que ver con nuestra vocación y desde ahí, desde la vida real, la comprendemos mejor.

2) Jesús centra su vocación a partir del Espíritu. Reconoce que el Espíritu es la raíz de su ser, de su vivir, de su amor. El Espíritu lo define, más allá de su existencia histórica. Así es para nosotros también: somos más de lo que pensamos y creemos. El Espíritu eterno es nuestra raíz y nuestra vida. Esto infunde una paz y una alegría infinitas.

3) Jesús lee su vocación histórica en términos de liberación y alegría. A partir de su experiencia del Padre se siente hombre libre y liberado y vive para liberar a los demás. El evangelio es siempre para tu libertad y tu alegría y así hay que comprenderlo.

4) "Hoy se ha cumplido". El el Hoy eterno, el hoy del momento presente. La salvación y la plenitud que Cristo nos regala las podemos experimentar unicamente en el hoy: aquí y ahora. El momento presente es lo más real que existe. Por eso el verdadero nombre de Dios es Presencia.
Viviendo el Hoy vivimos en Dios. 

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