miércoles, 8 de junio de 2016

Detalle y conjunto

Juntando los pétalos no se aferra la belleza de la flor

Proverbio Zen



Este proverbio zen es de una belleza y sabiduría excepcional.
Nos habla del detalle y el conjunto, de la parte y el todo. ¿De dónde vienen la armonía y la belleza? ¿Del detalle o del conjunto? De lo uno y de lo otro y de ninguno de los dos.
Está es la paradoja de la belleza y de la armonía y, en el fondo, la paradoja del amor y del ser humano.

La belleza viene de una conexión invisible y única entre las partes y el todo, conexión que no es manipulable en ningún caso por el ser humano y menos por su afán de posesión y su egoísmo compulsivo.
Intentar construir belleza en sentido estricto, es inútil. La belleza ya está y no depende de nosotros. Solo hay que descubrirla y darle visibilidad: ser cauce de belleza.

La mente solo conoce separando y fragmentando y quiere aprovechar de esta capacidad para poseer lo conocido. Podemos analizar los pétalos o podemos analizar la flor, pero su belleza y armonía surge gratuitamente de esta íntima conexión entre los pétalos y la flor en su conjunto: los pétalos son pétalos y la flor es mucho más que el conjunto de sus pétalos.

Trasladando esta hermosa imagen a nuestra vida nos podemos de la misma manera preguntar: ¿de dónde surge la belleza y la armonía de nuestra vida?
¿De los detalles que la componen o de su conjunto? Solo podemos contestar de la misma manera a la cual hemos respondido por la belleza de la flor: de lo uno y de lo otro y de ninguno de los dos.

Los detalles de nuestras vidas son fundamentales, hasta los detalles más insignificantes. Por eso hay que cuidarlos bien y vivir con plena conciencia cada cosa. Pero el amor que crea belleza no está en el detalle: el detalle pasará, como todo.
Toda nuestra vida es fundamental, con sus opciones claves, su historia y sus decisiones importantes. Pero el amor que crea belleza no está en eso: también eso pasará.

El amor que la belleza y la armonía expresan es la íntima, única y secreta conexión entre todo eso: entre detalles y conjunto, parte y todo. Eso no pasará. Porque eso es lo que eres, es lo que somos. Es Dios: manifestándose como pétalo y como flor.


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