sábado, 9 de abril de 2016

Ignorancia

"Tu nivel más alto de ignorancia es cuando rechazas algo de lo cual no sabes nada"


Wayne Dyer




Es algo que ocurre y nos ocurre con frecuencia: rechazamos lo que no conocemos o no queremos conocer. 
¿Por qué reaccionamos así?
Esencialmente por miedo. El miedo a perder el control, el miedo a lo inseguro. 
El ser humano se encuentra cómodo en lo que ya sabe y conoce: es la famosa "zona de confort". Salir de esa zona nos produce pánico e inseguridad.
Todo esto se puede dar en una infinidad de situaciones: en las relaciones interpersonales, en el camino espiritual, en el trabajo, en la familia y la sociedad.

La ignorancia en el fondo no es cuestión de no saber o no conocer: es cuestión de actitud. Sabemos de sobra que la autentica sabiduría no se relaciona directamente con el conocimiento intelectual o la cantidad de información almacenadas en el cerebro. Hay muchos ancianos que son más sabios de profesores universitarios.

La sabiduría pasa por una actitud interior de apertura y disponibilidad al aprendizaje. Pasa por dejarse enseñar por la vida.

Es paradojico que en general las personas que más estudios tienen son las más cerradas y las que más rechazan algo nuevo.
Es también una actitud muy presente en la iglesia y sus autoridades. La creencia de poseer la verdad y de "tener a Dios" de nuestro lado lleva a rechazar otras propuestas y experiencias. Muchas veces este rechazo es injustificado, justamente porque no se conoce lo que se rechaza.

Salir de la ignorancia es cuestión de apertura, de actitud, de humildad. Cuestión de darse cuenta que en el fondo nuestra capacidad racional de comprender el Misterio es mínima. El Misterio pasa siempre mucho más por escuchar la vida en profundidad.



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