domingo, 1 de mayo de 2016

Juan 14, 23-29



"Les dejo la paz, les doy mi paz, pero no como la da el mundo. ¡No se inquieten ni teman!". Esto nos dice Jesús, esto nos dice el texto evangelico de este sexto domingo de Pascua.

El don de la paz y la quietud es algo central en la Escritura. Como también la invitación a no temer. "No teman" resuena repetidas veces en la Palabra de Dios. 

La paz es un anhelo central del corazón humano, corazón inquieto muchas veces. Recordamos las hermosas palabras de San Agustín: "Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro corazón está inquieto, hasta que descanse en ti."

Tal vez paz y felicidad son los anhelos fundamentales del ser humano y si a veces no se puede experimentar felicidad, si podemos estar en paz. 

Jesús eso lo sabía y tal vez  justamente por eso insiste más en la paz que en la felicidad o la plenitud.
La paz que Jesús nos revela y nos regala no es "como la del mundo". No es una paz fruto de nuestros esfuerzos, reglas y convenciones. Esta es siempre una paz frágil: la sociedad y el mundo lo experimentan muy a menudo. Basta muy poco para que un acuerdo de paz entre paises o grupo se vaya al tacho. Basta un poquito de egoismo. 

La paz que Jesús nos revela tiene que ver con nuestro ser. Jesús siempre apunta al ser, a lo profundo, a lo real, a lo que somos. Como todos los sabios y maestros autenticos de este mundo. 
La paz es nuestra identidad más profunda, es lo que somos en definitiva. Somos ese océano de paz. Por eso es posible vivirnos desde la paz, aún en momentos dificiles o de tristeza. 
Todos los misticos identifican a la divinidad como Ese Oceano de quietud y de paz. 
En el texto del evangelio de hoy lo podemos vislumbrar en las palabras de Jesús hacia el Padre y el Espíritu. Jesús percibe esta profunda comunión y quietud, reflejo del Misterio del Amor.

Dios es calma. Dios es quietud. Dios es paz. Y eso también lo eres tu. Porque tu eres un reflejo de Esa Calma invisible en este mundo visible.
Toma refugio en esa paz. Vives tu vida desde ahí. 
Cuando estés confundido, triste, preocupado, vuelve sereno a esta identidad compartida y disfruta de tu ser.





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