miércoles, 16 de diciembre de 2015

Diálogo

"El diálogo interreligioso comienza en el lugar mismo en donde se unen el silencio y el canto"


Brian Pierce OP







El diálogo es un signo de los tiempos y ya es algo impostergable en la humanidad, en la Iglesia y entre las religiones y tradiciones espirituales. En un mundo globalizado, donde el encuentro de culturas y tradiciones se va dando cada vez más, el diálogo se convierte en algo esencial para el desarrollo de la humanidad.

Hoy nuestra reflexión va enfocada especialmente al diálogo interreligioso, como sugiere la cita del fraile dominico.
El ecumenismo de estos últimos años es uno de los frutos del esfuerzo del diálogo. Muchas veces los esfuerzos de diálogo no producen los frutos esperados, otras veces los esfuerzos quedan frustrados.
¿Por qué es tan difícil dialogar?
Cada cual puede verlo también en sus pequeñas o grandes experiencias.
Creo que la dificultad más grande en un diálogo sincero y profundo radica en la necesidad de salir de la esclavitud del pensamiento y los sentimientos. 
Si estamos aferrados a lo que pensamos y a lo que sentimos, dialogar en profundidad se vuelve cuesta arriba, sino imposible.
Dialogar supone un poner entre paréntesis nuestras convicciones y nuestro mundo afectivo.
Se dialoga realmente a partir de la experiencia, es decir, a partir de la vida.
La historia lo demuestra ampliamente y también las experiencias logradas de dialogo interreligioso.
Sólo quién se desnuda de todas las ideas y baja las defensas emocionales, puede encontrarse con el otro y comprenderlo desde dentro.

"El diálogo interreligioso comienza en el lugar mismo en donde se unen el silencio y el canto."

Brian Pierce, a partir de su experiencia, nos da una hermosa clave. Donde se unen silencio y canto un dialogo autentico puede comenzar. 
Simple y grandiosamente porque en el punto donde se unen silencio y canto no hay pensamiento, no hay apegos afectivos. Simplemente hay Amor que intenta expresarse.
Todas las tradiciones religiosas hunden sus raíces en el silencio y el canto. Todos se encuentran en el silencio y el canto.
Para el dialogo interreligioso y cualquier dialogo, antes de dar cabida a las ideas, tendríamos que hacer silencio y cantar juntos.

¿No sería lindo ver a Tabaré Vazquez y Lacalle Pou hacer silencio y cantar juntos?
¿No sería lindo ver a Obama y Putin hacer silencio y cantar juntos?
¿No sería lindo ver a israelitas y palestinos hacer silencio y cantar juntos?
¿No sería lindo ver al Papa y al Dalai Lama hacer silencio y cantar juntos?

Estoy seguro que los frutos serían increíbles y profundos.

Hay que comenzar ahí donde estamos y vivimos.
Vos y yo podemos empezar: hoy mismo.




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