martes, 17 de noviembre de 2015

Alas


"Creo que si miráramos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas"

G. Flaubert







Seguimos acompañando a Francia con
Gustave Flaubert (1821-1880), escritor francés, conocido sobretodo por su novela Madame Bovary. Nos acompaña hoy con esta invitación:




"Creo que si miráramos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas"



El ser humano es lo que contempla. Somos lo que contemplamos. Lamentablemente damos poca importancia a este aspecto. 
Contemplar algo te va transformando en lo que contemplas. Esto es así por dos motivos fundamentales:

1) Hay una profunda unidad entre interior y exterior. Los místicos y la física cuántica nos dicen que la realidad es una. La distinción entre sujeto y objeto es secundaria: surge en un segundo momento. Así que, de cierta manera, siempre nos estamos contemplando a nosotros mismos. Lo que contemplo no está separado de mí. 

2) La profundidad de la mirada humana. El mirar humano es creador. La mirada surge desde más allá de la visión ocular. Mirar algo crea un vinculo que transforma el mirador y lo que se mira.

Todo esto significa que vamos creando la realidad y nos transformamos según nuestra visión, según donde ponemos nuestra atención.
Así se explican los estragos de la televisión: poniendo nuestra atención en cosas superficiales (otras evito definirlas) corremos el peligro que la superficialidad nos transforme. 


"Creo que si miráramos siempre al cielo, acabaríamos por tener alas"

En cambio, contemplando expresiones más genuinas y autenticas del ser y de la belleza, nos transformamos en seres más auténticos y bellos.
Si contemplo expresiones autenticas del amor me enraízo en mi identidad, en lo que soy y somos: amor. 
Si contemplo la realidad deformada por el ego y sus necesidades o miedos me voy perdiendo: no sabré quien soy y viviré en la confusión.


Contempla al amor y te transformará en amor. Contempla la libertad y te saldrán alas. 


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