sábado, 7 de noviembre de 2015

Dibujando a Dios

"En una ocasión, una maestra de infantil pidió a los niños y niñas que dibujaran lo que quisieran. Cada cual se puso a la tarea, mientras la maestra iba recorriendo la sala y observando lo que hacían. Al llegar a una niña, le preguntó:
    Y tú, Sara, ¿qué estás dibujando?
    Yo dibujo a Dios, señorita, respondió la niña.
    Pero, Sara, si nadie sabe cómo es Dios…

    Espere un poquito, señorita, que en cuanto termine mi dibujo, lo sabrán."

Enrique Martinez 




El simpatico cuento que hoy tenemos para nuestra reflexión nos invita a "dibujar a Dios". Obviamente con nuestras vidas y no en un simple papel.

La intuición de la niña es sorprendente. Como bien sabemos los niños, por naturaleza, son contemplativos e intuitivos: no tienen todavía marcadas las pautas y filtros mentales que tanto condicionan a la edad adulta.

¿Podemos dibujar a Dios en un papel?
¿Podemos dibujar a Dios con nuestras vidas?

La respuesta en ambos casos es paradójica, como todo lo humano: "si" y "no". 

Empezamos por el "no" que tendría que resultar más simple.
Todo lo que decimos, imaginamos, pensamos sobre Dios no es Dios, sino un simple reflejo. Dios trasciende completamente todo lo que podemos pensar y decir sobre él. Nuestro dibujo sobre Dios no lo agota en absoluto, solo puede indicarlo. Por eso que la razón (lo mental) no es el instrumento mejor para acercarse a la divinidad. 

"Si": ya que en realidad Dios y todo lo que existe no están separados y no hay nada "afuera" de Dios, es también cierto que podemos dibujar a Dios. Dios se vive y se expresa en y a través de nosotros y de todo lo que existe. En realidad sería Dios que se dibuja a si mismo: nuestra tarea es la de dejar espacio y lugar para que Dios pueda expresarse lo más libremente posible.
Cuanto más desplazamos nuestro ego y dejemos que el Amor fluya, más el dibujo será lindo y reflejo fiel de Dios.

Así que, al final, en todo lo que hacemos y vivimos podemos estar dibujando a Dios, sabiendo que nuestro dibujo no agota la realidad infinita e inabarcable del Amor. 

¡Buen dibujo!













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