jueves, 29 de octubre de 2015

Dosis

"Nada es veneno, todo es veneno. La diferencia está en la dosis"


Paracelso






Paracelso (1493-1541) fue un médico, astrólogo y alquimista suizo. Personaje original y controvertido, buscador y amante de la novedad. Hombre espiritual que abrió caminos nuevos para la medicina.


"Nada es veneno, todo es veneno. La diferencia está en la dosis"

Paracelso nos da hoy una clave de lectura sobre la realidad muy interesante y genial. ¡Le agradecemos el aporte!
En nuestra experiencia sencilla y cotidiana tenemos ya experiencia de este principio: comer es necesario y saludable, pero comer demasiado poco o en exceso se convierte en dañino. Con el dormir y las demás actividades  humanas pasa exactamente lo mismo. Igual podemos pensar de todos los yuyos medicinales de los cuales están compuestos casi todos los medicamentos farmacéuticos: sólo nos hacen bien en su justa dosis. 

"Nada es veneno, todo es veneno. La diferencia está en la dosis"

Más complejo es comprender y aplicar el principio en la dimensión espiritual.  
Tal vez en este campo podemos comprenderlo a partir del discernimiento. Al final volvemos al criterio de la justa medida
Acción y contemplación, oración personal y comunitaria, silencio y palabra, actividad y descanso, familia e iglesia... solo unos ejemplos donde el principio de Paracelso puede ayudarnos.
Cada una de estas realidades si la "tomamos en exceso" se convierte en un veneno que no nos hace crecer.

A veces lo que llamamos amor nos puede confundir: hablamos de amar y de amor sin medida. Jesús nos amó sin medida y "la medida del amor es amar sin medida" como nos recuerda San Agustín. Hay que estar atentos: muchas veces lo que llamamos "amor" no lo es. Cuando un amor de madre, por poner solo un ejemplo, se vuelve sobreprotector y morboso e impide crecer al hijo ya no podemos hablar de amor en sentido objetivo, aunque queda así en la intención de la madre. El exceso de amor, convirtió al amor en otra cosa: se perdió la justa medida.

Solo la justa dosis nos indica el camino y contribuye al pleno desarrollo de nuestra humanidad. 
Así que, en el fondo, justa dosis y amor coinciden. El amor siempre es la dosis correcta. 

Tal vez queda la pregunta clave: ¿Cual es la dosis correcta?
¿Cual es el amor correcto?
Aquí agregaría algo al principio que nos ofreció Paracelso: la dosis se da sólo en el aquí y en el ahora. Solo el momento presente tiene el secreto de la dosis correcta. 
No hay regla fija, no existe el siempre y para todos.
Solo la situación concreta en el aquí y en el ahora me pedirá la dosis correcta.




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