sábado, 18 de julio de 2015

A gusto conmigo

"Cuando te sientes a gusto contigo mismo, 
no necesitas demostrar nada"

(Autor desconocido)





¡Que paz y alegría estar a gusto con uno mismo! Dicen los autores espirituales y maestros de sabiduría que no hay gozo más grande que sentirse a gusto con uno mismo o - que es lo mismo - ser fiel a lo mejor de uno.
Desde la perspectiva opuesta, en la tradición cristiana se ha afirmado que la cruz más grande es siempre uno mismo, más allá de dificultades externas. La misma realidad expresada desde el polo opuesto. 
Algo que puede parecer tan sencillo y de poca importancia es, en realidad, una de las tareas más comprometedora y dolorosa del camino espiritual. 
Obviamente, como todos intuyen, el primer paso para estar a gusto con uno mismo es la aceptación. Aceptarme a mi mismo tal como soy y me encuentro en el momento presente. Esta tarea de aceptación, que con un acto de voluntad tal vez hacemos en poco tiempo, en la práctica lleva, muchas veces, años de camino. 
La aceptación radical y serena de uno mismo es un camino de integración de todos nuestros aspectos y heridas; es un mundo tan hondo y desconocido que nos sorprende y siempre aparecen vetas nuevas.
Si no consigo estar a gusto conmigo no podré estar a gusto con nadie...por eso la tarea es fundamental. Cuando aprendo a estar a gusto conmigo mismo caen todas las falsas imágenes y aparece una libertad nueva y me doy cuenta que puedo ser mi mismo y que no tengo que demostrar nada a nadie.
Para empezar a estar a gusto conmigo el primer paso es aceptarme aquí y ahora. Volveremos sobre este fundamental aspecto. Buen camino...
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