viernes, 24 de julio de 2015

¿Enamorarse o no enamorarse?

"Vivir enamorado de la Vida es demasiado simple para ser explicado. Es vivir con lo que somos, desde lo que somos. No vivir con lo que pensamos ser"

Consuelo Martín



El enamoramiento no es sólo y simplemente un fenómeno psicológico que dura un tiempo y "tiene que pasar": así nos hacen creer muchas corrientes psicológicas. Se puede vivir enamorado toda una vida: de alguien, de algo, de la Vida misma. 
Nuestra siempre estrecha manera de pensar hizo del enamoramiento algo exclusivo para parejas y reservado a un primer momento de la relación. Después se pasa a la siguiente fase: del "amor maduro" nos dicen.
En realidad enamoramiento y amor maduro pueden convivir. 
Estoy convencido que a Dios le encanta enamorarse y lo expresa a través de los enamoramientos humanos. Dios sabe lo que significa enamorarse y sigue enamorado de su criatura y su creación que brotan a cada instante de sus manos. 
El enamoramiento manifiesta facetas de nuestra humanidad únicas y maravillosas: quien se enamoró lo sabe. El amor maduro va purificando y canalizando estas facetas para crecer cada vez más en libertad y profundidad.
El enamoramiento nos brinda espontaneidad y felicidad que la madurez del amor sella con la entrega, la libertad, el desapego.
No podemos vivir una vida humana sin enamorarnos: sería un desprecio a la creatividad divina. Enamorate por favor: de alguien, del amanecer, del Evangelio, de las flores, de la música... ¡pero enamorate! ¡Vives enamorado de la Vida!
Mañana seguiremos reflexionando...

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