viernes, 28 de agosto de 2015

El embrague




En Rodó tenemos dos autos ya que los precisamos para todos nuestros movimientos misioneros.
Generalmente, por motivos prácticos y de cuidado del auto, cada cual maneja principalmente uno.
Hace poco me tocó manejar el que uso menos; la mañana siguiente salgo para dar unas vueltas con el que suelo usar. Al soltar el embrague mi pie tenía grabado el punto de fricción del otro auto. Los que manejan conocen la experiencia. Cada embrague tiene su punto de fricción.
Me pareció una experiencia interesante y que tiene que ver con toda nuestra vida. Nuestro cuerpo y nuestra psique graban las experiencias y tienen memoria. 
Si no somos lucidos y no estamos atentos viviremos con el piloto automático y nos equivocaremos con el punto de fricción. 
Viviremos las mismas emociones y sufrimientos y repetiremos los mismos errores.
No nos habremos dado cuenta que cambió el embrague, que cada momento es único y nuevo y requiere toda nuestra atención. El amor fluye melodiosamente de la atención...

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