miércoles, 26 de agosto de 2015

¿Qué queda?



¿Qué queda? ¿Qué queda cuando algo - o todo - se derrumba?
Los invito a contemplar detenidamente esta imagen. Me fascina. Tiene mucho que decirnos.
La ciudad inundada, devastada. El agua sube, el cielo parece prometer más lluvia. Soledad. Las dos mujeres, mamá e hija, esperan a la muerte. 
¿Cómo esperan a la muerte?
Serenas, bellísimas, vestidas de fiesta, de la mano. Como un nuevo amanecer, sugiere la luz en el horizonte. Se dejan mecer por el viento: serenamente entregadas. Se aman y se dejan amar por lo que es. Dignas. Siempre dignas. Nada ni nadie puede quitarnos la hermosura de nuestra dignidad.
¡Maravilloso!

¿Qué queda cuando todo se derrumba?
Queda lo que somos. No podemos perder lo que somos. 
Cuando algo se derrumba la vida nos invita a centrarnos en lo que somos, a quedarnos de pie, serenos, dignos.

¿Qué queda cuando todo se derrumba?
Paz y belleza Infinitas.





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