domingo, 6 de septiembre de 2015

Marcos 7, 31-37


"Efatá": "ábrete". La clave del evangelio de este domingo. Tan importante y tan grabada quedó en la memoria de los discípulos que Marcos la transcribe en el idioma original de Jesús, el aramaico. Tal vez Jesús repitió muchas veces esta palabra. 
Como siempre el evangelio tiene un simbolismo y una hondura que van mucho más allá del hecho concreto y puntual que se relata y de su historicidad.
Podemos sin duda leer todo el mensaje de Jesús en clave de "apertura". Jesús no hizo sino derrumbar puertas y barreras. Abrió, siempre abrió. Porque Jesús fue el hombre libre para la libertad. La apertura tiene un estrecho vinculo con la libertad. 
Creo que la apertura es un gran debe en la vida actual de la Iglesia y del cristiano. Dimos pasos, falta mucho.
Pero la Iglesia no existe: existe el cristiano concreto, vos y yo. 
Siempre los cambios, si hay que cambiar, empiezan por uno.
Y siempre lo más complejo es salir de los esquemas mentales, las ideas y las imágenes de Dios que nos hemos construido y/o nos han impuesto.

"Efatá": no creas que tu imagen de Dios sea la verdad.
"Efatá": no creas que tu experiencia sea la única valida.
"Efatá": suelta tus miedos. Son ilusiones.
"Efatá": acepta. Acepta. Acepta. Aceptate y acepta al otro.
"Efatá": no juzgues. Nunca. Solo ama.
"Efatá": déjate sorprender por la Vida, por Dios.
"Efatá": confía y sonríe. Sonríe y confía.

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